La derrota electoral por una minúscula diferencia sin méritos de ser comprendida el pasado 7 de octubre, es solamente un preámbulo de la lucha social costarricense que aún no cesa, sino más bien crece y seguirá en pie hasta el último momento.
A pesar de las víctimas del acoso obrero por parte de las grandes empresas, a pesar de la gran violación institucional de la democracia de Costa Rica, a pesar de las victimas del terrorismo por parte de los gobiernos tanto de Costa Rica como el de Estados Unidos violando descaradamente el Derecho Internacional, y a pesar de las victimas de la dominación Arista, de los billetes y de la falsa transparencia, se mantiene en pie las diferentes cabezas dignas y los corazones palpitantes en pro del bienestar y la justicia de la sociedad costarricense.
Nos juraron miles de beneficios con el TLC, vamos a cobrar los susodichos a diestra y siniestra junto al pueblo engañado, que tarde o temprano tendrá que darse cuenta precisamente de que fue utilizado. Los comités patrióticos deben seguir sus labores, ahora más que nunca, dejando por fuera, como se hizo en esta campaña, las preferencias partidarias y unidos por un objetivo en común, defender los derechos humanos, laborales, nuestro medio ambiente, luchar por la justicia social.
Esta campaña ha permitido no solo desenmascarar a distintas entidades políticas y empresariales, sino unir a un grupo gigantesco y tan diverso de costarricenses que añoramos y luchamos por un mejor mañana, y que antes de lamentarnos, nos sentimos sumamente orgullosos y seguimos adelante diciendo NO a todos aquellos que pretenden vender nuestro país a la perdición de nuestro único planeta.
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