"Ya no podemos prevenir, ahora debemos castigar"
De un país admirado en el Sistema Internacional por su alta calificación en los asuntos de seguridad, a tal nivel de ser condenados al elogio estatal sobrenombrado como la Suiza Centroamericana que careciendo de un Sistema Político similar a la del neutral europeo culminaba con una organización que llevaba a un consenso agradable a la población, siempre dentro de los límites de paz nacional e internacional.
Pero el apoyo a la Guerra en Iraq no fue la causante del cambio radical de Costa Rica en las ramas de la inseguridad, sino que una serie de eventos que con el paso de los últimos años, del nuevo milenio principalmente, que fueron permitidas y enfrente de las narices de cualquier autoridad local, han deteriorado el ambiente social de noroeste a sureste en toda su prolongación.
Inició con el robo de simples billeteras y vasitos de jugos en el centro de la capital, en San José, prolongando a una serie de asesinatos en los sectores litorales, principalmente de la zona del caribe en el sur, Puerto Viejo y Cahuita, adquisiciones de contratos de homicidio, como del caso de Parmenio Medina, y la mano ligera contra la delincuencia, evidenciada por la pérdida, en toda su longitud, de cualquier control de zonas como los Cuadros de Purral, por ejemplo, entre más de 20 zonas del país en el cual el simple ingreso conlleva a una penalidad vital.
No fue hace mucho que se evidenció la mano ligera de la seguridad costarricense, un delincuente que ingresaba a una vivienda quedó atascado por la posición de su camisa y tuvo que pedir auxilio a los vivientes de la casa para poder liberarse, llamaron a miembros de la fuerza pública y luego de bajar al asaltante le dejaron ir libre, otorgándole la oportunidad de realizar el acto más perfectamente en otra ocasión. Según los oficiales entrevistados por las televisoras, que se tomaron el hecho como broma, no hubo cargos en contra del individuo, perfecto, pero dónde queda el poder de la fuerza pública, cuerpo que en los últimos tiempos utiliza sus macanas para golpear a jóvenes que celebran la victoria de la Selección Nacional en la Fuente de la Hispanidad en San Pedro de Montes de Oca y deja a este tipo de delincuentes correr libremente por las calles.
Un nicaragüense ingresó a una propiedad privada, acomodó una escalera para cruzar la cerca, allí dentro se encontró un perro bien acomodado y falleció en el intento de escapatoria de los dientes del animal. ¿Cuántas demandas de derechos humanos existieron por ese caso?, ¿qué hubiese pasado si el señor hubiese sobrevivido?, ¿habría sido justo darle un castigo severo a pesar de estar hospitalizado?
La ley costarricense está diseñada para prevenir este tipo de hechos, pero a los miembros del gobierno y de los partidos políticos, les ha faltado abrir los ojos para denotar que no hay nada que prevenir, en el último año si acaso un centenar de personas de la capital se han logrado escapar del hampa, asaltos por todas partes, robos, asesinatos en media capital, ¿qué hay que prevenir?
Señores abramos los ojos, la política nacional ha fallado, es hora de integrar una nueva política y no dejar que un fallo hunda al país en la profundidad de la injusticia, de la inseguridad. Que los ladrones no sean interrogados en la estación de policía y liberados con una "mancha" en su currículum. ¿En qué lugar se ha escuchado que tocar a algún agente externo que ingresa por la fuerza al territorio privado, a una casa por ejemplo, no puede ser tocado?, hoy día el ladrón que ingresa a una casa puede aniquilar a toda la familia con armas que compran con suma facilidad, otro hecho que se ha permitido en la sociedad, y huir, pero cuando el dueño de la propiedad levanta una mano contra el agresor ya se convierte en blanco de cualquier denuncia por cualquier babosada, generando no solamente un juicio injusto, sino un tiempo igual de pesado e incómodo para el propietario ya que la condena, que usualmente no superaría los seis meses, no sería dada sino hasta meses luego de culminar el juicio, todo este tiempo el ladrón tranquilamente paseando por las avenidas.
No hace falta conocer de política para descubrir los errores del sistema, homicidios, violaciones, asaltos, bajonazos (que últimamente son incomparables, e inclusive se realizan por diversión), golpizas en media calle e irrupciones dentro de hogares. Los padres no temen dejar salir a sus hijos en la noche, sus padres temen dejar salir a sus hijos, las entradas de los colegios son almacenes de "rateros" y las calles campos de concentración creadas por los delincuentes, allí donde es su casa y donde juegan su juego, apoyados por la política nacional.
Otto Guevara mencionó en su partido político, mano dura contra la delincuencia, es mucho lo que ha cambiado desde las últimas elecciones presidenciales del país pero aún en ese tiempo las políticas planteadas por el mismo generaban una serie de prevenciones a las cercanías del pánico social, pero nada de respuestas fuertes.
Acerca de San Sebastián, sería mejor que abrieran nuevamente la Isla de Calero, o bien, un Guantánamo para ver si hay algún método para asustar a estos "pintas" del país, porque esta localidad se está convirtiendo más en un parque de atracción o un hotel cinco estrellas que una prisión de lo que ocultan en un porcentaje muy bajo de merecedores de un castigo a su grado. Actitud hacia aquellos que no permiten a nuestros vecinos dormir tranquilos y a nuestro pueblo salir de sus casas hacia sus escuelas, colegios y universidades sin el miedo de ser asesinados por un aparato de 20 dólares que llevan golpeado en el bolsillo derecho.
La discusión del TLC centró la atención del gobierno en temáticas de política internacional dejando de lado la relevancia y el peligro que han generado estos pequeños grupos bandoleros dentro del país. Hay una frase que definirá todo para un sabio lector: "son tantos que ninguna cárcel podrá almacenarlos". Pero entonces, ¿hacerles firmar un papel y dejarlos salir caminando de la delegación es la mejor forma de castigarlos?, es hora de amenazar a los bandidos, ya llegamos al año 2007 y siempre hemos vivido un grado de inseguridad, pero lo que se vive hoy en Costa Rica es un caos. Conformémonos diciendo que allá en Centroamérica del Norte es así, o que en Sudamérica es asa, pero, recordemos lo que era Costa Rica, lo que es Costa Rica, y lo que será Costa Rica si no comenzamos a hacer algo desde este mismo momento.
Siempre habrá un país con el cual podamos ser comparados, pero nosotros mismos debemos elegir el destino para demarcar al país que queremos ser comparados, y nosotros debemos ser comparados con nosotros mismos, orgullosos, y justamente por eso, ¿quién está orgulloso en este momento?, que salga a la calle y lo grite, y si sobrevive, que nos cuente la experiencia.
Saludos cordiales.